tresplatos.forociclista.com

Marcha Cicloturista Sierra Norte 2005

145 km con 5 puertos para conocer la Sierra Norte. Pto. de la Fraguela, Pto. de la Puebla, Pto. del Cardoso, Pto. de la la Hiruela y Pto. de Campadales.

El Club Ciclista Roselin . Después de un año preliminar en el que había vuelto al contacto continuo con la bicicleta, llegaba la hora de afrontar grandes y nuevos retos, y en esta ocasión me iba a estrenar en mi primera marcha de cicloturismo con grandes puertos. A finales de 2004 el club ciclista Dycor de MTB estaba prácticamente extinguido, o al menos, la formación que lo habíamos integrado, rodábamos por nuestra cuenta escuchando alternativas que mejorasen la falta de organización que habíamos sufrido durante el año. Supimos del club Ciclista Roselin y de su particular visión de cómo llevar un Club compaginando la disciplina de MTB y Carretera. La idea nos gustó bastante a mí y a otros compañeros del club Dycor y decidimos unirnos para la temporada 2005. Alguno de los integrantes de Carretera había corrido esta marcha varios años y la consideraban imprescindible en el calendario cicloturista, y a base de contar las anécdotas y aventuras que habían «sufrido» me fue entrando el gusanillo de correrla. Sabía que no estaba preparado para correr una marcha de 155 km (después fueron 145) y mucho menos al ritmo de mis compañeros que me sacaban de punto en todas las marchas de los Domingos.

Preparando el gran día. Nunca había recorrido una distancia mayor de 115 km y menos con 5 puertos, y esto me daba la seguridad de que no acabaría fácilmente esta marcha. Sabía que tenía que prepararme a conciencia, pero… ¿cómo podía preparar una marcha a conciencia trabajando de lunes a jueves de 6:30 a 18:30, los viernes hasta las 14:00 y guardias uno de cada tres días? Cuando me dedicaba a correr, todo era más fácil, los lunes descanso, martes y jueves series, miércoles fondo, viernes y sábado rodar y el Domingo la carrera de turno, pero ahora llegaba la hora del ciclismo de verdad, el ciclismo de sacrificio que practicamos los cicloturistas que cada año nos marcamos retos y este año mi primer reto era un gran reto, terminar la Sierra Norte.
El 23 de abril había sido la carrera de MTB de Parla y para ella me había preparado después del cambio de horario del 21 de marzo entrenando martes y jueves de 18:30 a 20:15, los viernes algo de fondo y los Domingos la sufrida salida con la peña de carretera. Después de la carrera de Parla, mantuve está monotonía e incrementé las distancias de los viernes, llegando a hacer hasta 110 km en solitario a medias de 29 a 32 km/h. Estas marcas no tienen mucho mérito, pero para mi si lo tenían, ya que esos viernes yo me levantaba a las 6:30 y después de una semana agotadora me saltaba la siesta para poder hacer mi ruta de fondo.
La clave de la preparación estuvo en las dos semanas anteriores a la marcha. Dos semanas antes, impaciente por conocer los puertos de los que tanto me habían hablado mis compañeros del club, decidí cogerme el coche el sábado tempranito para ir a hacer la parte del recorrido que comprendía los 5 puertos y que se podía hacer en unos 90 km. Hice parte del recorrido, pero me perdí buscando Campadales con lo que dejé esta sorpresa para el día de la marcha. El tramo de recorrido que hice me pareció muy duro, aunque la verdad es que los puertos no me parecieron excesivamente tremendos. Tengo que decir que a esto ayudó el recientemente incorporado tercer plato a mi máquina. El lunes del puente de mayo, que era el fin de semana previo a la marcha, quedamos cinco corredores del club para hacer el recorrido de las tres cimas de Gredos con sus 3 puertos y sus 135 km. Tuve buenas sensaciones en los puertos y el tercer plato hizo el resto para que pudiera terminar este recorrido reventado, pero con la sensación de que podría acabar la Sierra Norte. El viernes anterior al Domingo de la Marcha, metí la pata hasta el fondo y me apreté 120 kilómetros que me dejaron un dolor de piernas con el que tendría que contar de cara al Domingo. Nunca volveré a pegarme una paliza un viernes teniendo que correr el Domingo.

La ruta. Aquella noche dormí bien y cuando me levanté estaba impaciente por saber si el dolor de piernas habría desaparecido. Bajé la bicicleta a la planta de abajo y cuando subí el corto tramo de escalera a por el casco y las zapatillas, me di cuenta de que el dolor de piernas continuaba, quedaban algo más de dos horas para que la gran cita comenzase, pero ya era demasiado tarde para echarse atrás, correría con dolor antes de decepcionar a mis compañeros y echarme atrás a última hora.
El primer tramo controlado transcurrió por un trazado de ligero descenso de unos 20 km. Se hizo a más de 40 km/h de media, y cuando llegó el puerto de la Frágüela ya estaba descolgado ya que en el supuesto tramo controlado había ido controlando las pulsaciones y me había acercado demasiado a las 180 ppm. Al final del puerto estaban mis compañeros de ruta esperándome para hacer el resto de la marcha juntos. Por delante, en el grupo de cabeza se había ido Jesús, un chaval del club de semblante espigado y unas cualidades bestiales para la escalada. Había sido corredor al igual que yo, pero en su caso no había dejado nunca la bicicleta y aunque ahora también tenía que compatibilizar la bicicleta con el trabajo, para esta ocasión había podido entrenar haciendo puertos por la Sierra de Madrid los dos meses anteriores. Supimos que había hecho el puesto 56 con un tiempo de buen tiempo de 5 horas y 11 minutos.
A partir de aquí, mis compañeros de ruta serian Benja y Nacho, dos de los ciclistas más bravos con los que he tenido el gusto de compartir cabalgada. Benja iba un puntito mejor que yo y Nacho quizás medio punto menos, lo que me sirvió para poder recuperar y al mismo tiempo sentirme obligado a aguantar el ritmo que imponía el primero. Los dos tenían varias Sierras Nortes en sus piernas y la experiencia suficiente para llevar un ritmo bueno para terminar. La ruta fue dura, pero una gozada al mismo tiempo. A partir del puerto de la Puebla empezaron a llegar las buenas sensaciones y me encontré bien subiendo, e incluso desaparecía por momentos el dolor de piernas.
Pero a falta de cinco kilómetros para el final, mi viejo vitus hizo crack. Fue justo cuando intentaba subir del plato pequeño al mediano, cuando se atrancó la cadena en las ruedas del cambió y al hacer fuerza la patilla que lo sujeta se partió, y de esta manera se acabó la marcha para mí. La marcha y mi vieja bicicleta con la que había competido años atrás. Hasta la meta me acercaron dos señoras que habían venido a ver a sus maridos y que seguían la carrera desde el coche. Con ello pude inscribir mi dorsal entre los participantes, aunque realmente nunca terminé esta marcha.