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VI Ruta Sanjuanista de Consuegra 2004

La Ruta Sanjuanista de Consuegra es una marcha cicloturista de carácter controlado durante todo el recorrido excepto en las subidas y los 10 últimos kilómetros. Se trata de un trazado de 100 km con 2 puertos de 3ª y final en alto. Los puertos son Alto de los Yébenes, Majarliza y Alto Calderico (Subida al Castillo y molinos de Consuegra).
 

Esta fue mi primera marcha cicloturista. Hacia como un año desde que descolgué mi vieja bicicleta de carreras, y ya había realizado algunas salidas con ella, aunque no me planteaba volver a salir de forma continua de momento.

En esta época yo pertenecía al Club Dycor de MTB y había unos socios que me comentaron que querían probar esto de la bicicleta de carreras, cuando me quise dar cuenta, ya se habían hecho con bicicletas de segunda mano y estaban deseosos de poder utilizarlas una de esas marchas que nos había recomendado la Federación Madrileña de Ciclismo en un folleto informativo que nos envió a principios de temporada.
Sin pensárnoslo mucho nos fuimos para consuegra los tres con más ilusión que fuerza.

Empecé la marcha con un ligero dolor de piernas que venía arrastrando desde el viernes anterior. Me había metido una paliza por aquello de coger fondo, pero lo que había conseguido era llenarme las piernas de ácido láctico y estar hecho un trapo para la marcha del Domingo.

La marcha se realizó a unos 30 km/h de media, lo cual no está mal para ser una marcha semi-controlada. A mí me parecía que íbamos a toda leche, pero en realidad lo que pasaba es que yo no tenía mucha forma física que digamos.

Al llegar a las primeras rampas del alto de los Yébenes, yo iba metido entre los de cabeza. Recordaba de mis tiempos de corredor, que yendo en cabeza tendría más posibilidades de no descolgarme y así evitaría posibles caídas. Cuando quise darme cuenta, me estaba pasando todo el mundo por ambos lados. No podía ser, iba a 20 km/h y aquella gente parecía que iban a 30. Intenté engancharme a un grupo que me pasó a media cuesta, pero solo conseguí fatigarme más y aumentar mi tasa de sufrimiento para el resto de la subida. Cuando llegué al alto esperé a mis dos compañeros del club que venían un poco más retrasados y aunque ellos me felicitaron por mi subida yo estaba decepcionada, ya que me había dado cuenta lo lejos que estaba del nivel de la mayoría de los cicloturistas.

Hacia la mitad del recorrido llegó el alto de los Yébenes. Todo un calvario para mis piernas. Meses después me enteré de que las rampas más duras no sobrepasaban el 10 %, al contrario de lo que a mí me parecieron, que tenían más de un 13 %. Si hubiera tenido tres platos los habría metido, pero tuve que conformarme con mi 39×21. Con alguna que otra «ese» llegué a la cima, reventado por el esfuerzo me dispuse a afrontar el descenso camino del suculento avituallamiento que nos esperaba unos kilómetros más abajo. De esta subida saqué dos conclusiones, la primera que necesitaba más desarrollo para mi bici, y la segunda, que me faltaba fuerza en las piernas.

El final, fue una subida agónica al Alto Calderico (Subida al Castillo de Consuegra), sobre todo porque habían soltado la carrera varios kilómetros antes y la gente había empezado a dar palos para intentar llegar escapados a la subida. Además, tuve que remontar hasta el grupo de cabeza, ya que me pilló una caída justo delante mía. Javi llegó poco después, y el otro compañero que creo que se llamaba Miguel, llegó en el coche escoba, ya que había tenido que retirarse por culpa de la pájara que se encontró por el camino.

Durante la comida conmemorativa, que se celebró en uno de los restaurantes del pruebo, asistimos a la entrega de trofeos. Donde nos confirmaron que el vencedor había sido un corredor de categoría «Elite». Me pregunto qué haría este chaval disputándole carreras a globeros como nosotros.