«Dentro del mundillo de los deportistas aficionados, podemos distinguir entre dos tipos. Los que tienen tiempo para entrenar y los que se lo inventan».
La mayoría de los deportistas aficionados, además de entrenar, trabajamos, y esto es ley de vida salvo que estés jubilado, algo que estos últimos días cada vez se ve más lejos…jeje.
A menos que tengas un horario a turnos (de mañana y tarde), de funcionario o de fuerzas del estado, es muy probable que no tengas mucho tiempo para entrenar. En España, a diferencia de Europa, el hecho de alargar los horarios por la tarde, es una mala costumbre que parece que está bastante arraigada, si a esto le sumamos, que los trabajos en ocasiones se encuentran a una hora o más de distancia de tu casa, ocurre, que el tiempo que te queda para hacer las tareas domésticas y entrenar, es bastante reducido. Si estás dentro de este grupo, seguramente eres de «los que se inventan el tiempo para entrenar».
Pues bien, yo soy de los que están en este grupo, al igual que otros amigos como «Rena», que pasa las tardes sumergido en una nube de vapor y calor extremo dando pedales sobre su rodillo, o el «Kalamar» que vuela como un ave nocturna junto a las almas del cementerio de Ciempozuelos. Sin olvidarnos de Cubic, que solo pisa el asfalto de la carretera de abril a septiembre.

Yo estoy contento porque tengo la sensación de que entreno lo «suficiente», y ya se sabe lo que dice la sabiduría popular «no tiene más el que más tiene, sino el que menos necesita». Mis entrenamientos entre semana consisten en 70-90 minutos el martes y otros 70-90 minutos el jueves, y con esto, afronto con ilusión las carreras y lo diferentes retos que van surgiendo. Eso sí, no falto a esos dos días, salvo causa muy grave. Así llevo 3 años desde que me animé a correr carreras, y el único inconveniente que tiene, es que en ese tiempo hay que apretarse bien los cordones para aprovechar el tiempo.
Hay días, que mi hora de entrar a trabajar son las 9:30, y salgo temprano con la primera luz para hacer mis 90 minutillos en carretera, que siempre es más llevadero que en rodillo. Suelo hacer Torrejon-Navalcarnero-Torrejon o el «Cementerio de Batres». Un repecho de unos 800m de longitud y bastante desnivel, que se suele hacer en unos 2 minutos. Lo subo varias veces y para casa. Me gusta esta subida, porque desde arriba se ven perfectamente todos los alrededores y el parque Natural del Guadarrama. El aire, el frío y la presencia del cementerio, lo hacen un lugar un tanto inhóspito, pero a favor tiene el hecho de que no pase ni un solo coche en todo el entreno, algo que se agradece en las carreteras del Sur de Madrid.
Él rodillo también está presente en mis entrenos, lo que pasa es que, con la rodilla, últimamente, lo evito todo lo posible, ya que la falta de inercia, y el pedaleo de rodillo afecta muy negativamente a mi lesión crónica y luego pita que no veas.


